La parálisis del sueño

La parálisis del sueño, es una incapacidad transitoria para realizar cualquier tipo de movimiento voluntario que tiene lugar durante el periodo de transición entre el estado de sueño y el de vigilia. Puede ocurrir en el momento de comenzar a dormir o en el de despertarse y suele acompañarse de una sensación de gran angustia.

Su duración suele ser corta, generalmente entre uno y tres minutos, tras los cuales la parálisis cede espontáneamente. Durante el episodio, la persona está totalmente consciente, pero es incapaz de moverse o hablar, lo que puede provocar gran ansiedad. Sin embargo, no existe ningún peligro para la vida, pues los músculos respiratorios siguen funcionando automáticamente. Este trastorno está recogido en la Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño dentro del grupo de las parasomnias.

La parálisis del sueño es un problema que sufren muchas personas y que está considerado como un misterio dado que aun hoy no se sabe porque o a que es debido, solamente se sabe más o menos bajo qué circunstancias se produce hablando en términos generales. Los momentos en los que se produce son los mismos, al despertarse o al momento de empezar a coger el sueño. Por el contrario los efectos que sufren las personas pueden ser muy variados, aunque muchos de estos tienen mucho en común; por ejemplo, el hecho de que muchas personas afirman que en el momento de producirse sienten en una total consciencia como una presencia que en muchos casos puede ser maligna, acentuando aún más el miedo dado que la persona no puede moverse, esto provoca que la persona quiera despertarse rápidamente, pero sin saberlo lo que hacemos es acentuar más este fenómeno que nos impide el movimiento. Por mi experiencia el único modo en el cual he podido salir es relajándome pensando en otra cosa más agradable. Se pasa un momento muy terrible en el cual suceden cosas de las que no podemos controlar y nos da miedo incluso si estamos acompañados en la cama. También en todos los casos se afirma de haber escuchado voces o ruidos que a veces son de puertas que se abren.

En el momento de la parálisis sentimos una ausencia total de los músculos llamado cataplejía, el no poder respirar normalmente dando la sensación de estar sofocando. Es extraño que los especialistas tengan que clasificar este tipo de fenómenos como una enfermedad mientras que solo se trate de un fenómeno extraño y misterioso a la vez.
La muerte súbita e inexplicable de personas jóvenes durante el sueño se ha documentado una y otra vez en países del sudeste asiático, en especial en varones y principalmente en horas de la madrugada. Básicamente, el SUNDS es una enfermedad genética en la que el cuerpo no puede coordinar adecuadamente las señales eléctricas que hacen que el corazón lata.

La enfermedad afecta principalmente a los jóvenes adultos, especialmente aquellos de origen en el sudeste asiático con corazones aparentemente normales que dejan de latir de forma inesperada. Por lo general, el corazón se detiene por la noche y todavía no está muy clara su causa.
La afección es mucho menos frecuente en mujeres, por lo que no es raro que los aldeanos tailandeses varones duerman con ropas femeninas para confundir al supuesto espíritu nocturno que busca robarles el alma y al que se le achaca la culpa de las muertes.

Por la experiencia de los filipinos, el bangungot da la sensación de que la víctima está siendo plenamente consciente de su entorno, sin embargo, es incapaz de moverse; trata de gritar, pero no puede, y parece que existe “una especie de mano” que aprieta su pecho. Los ancianos filipinos recomiendan mover el dedo gordo del pie de las personas que experimentan el síndrome para alentar a su corazón y que pueda ajustarse a la normalidad. Una encuesta de salud en 2003 reveló que la patología sorprende y acaba con los sueños de 43 de cada 100.000 jóvenes filipinos al año.
Existen algunas teorías que relacionan la aparición de SUNDS con la tensión causada por las pesadillas, pero no hay estudios científicos que hayan demostrado una correlación fiable. En general, las muertes se producen por la noche porque el corazón late más débilmente cuando la gente duerme.
Cuando el corazón se ralentiza por el sueño, los problemas eléctricos que parecen asociados al SUNDS se vuelven más pronunciados, superando la capacidad del cuerpo para regular su propio latido y enviando al corazón un espasmo mortal que termina por pararlo.

Los primeros en reconocer la enfermedad entre los refugiados que huían de la guerra de Vietnam fueron los médicos en Norteamérica y Europa. De acuerdo con el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU, hasta un 40% de las víctimas tenía algún pariente que había fallecido de igual manera; y el 18% tenía hermanos víctimas del SUNDS.
También en los años 70 empezaron a salir artículos periodísticos, publicados en el tabloide Los Ángeles Times, acerca de un grupo de refugiados jemeríes que, tras huir a Estados Unidos debido al genocidio que en ese momento ocurría en Camboya, empezaron a sufrir pesadillas perturbadoras, después de las cuales la mayoría de ellos se negó a dormir. Poco después, varios de los refugiados terminaron muriendo mientras dormían en su sueño.

Las autoridades médicas bautizaron entonces al fenómeno como “el síndrome de la muerte asiática”. Cuenta Wes Craven que le impactó especialmente la historia de un joven de 22 años que sufría de horribles pesadillas, hasta el punto de negarse a dormir por miedo a morir repentinamente. Se mantuvo despierto artificialmente, mientras sus padres trataron de darle pastillas para dormir a escondidas. Después de cuatro o cinco días, este joven fue encontrado muerto.

Si pensamos detenidamente en cómo se produce; en el momento en el que nuestro cuerpo se paraliza, automáticamente nos “despertamos” ósea que seguimos durmiendo pero conscientes de lo que pasa y sin poder movernos, podemos percibir, escuchar y tener sensaciones muy desagradables acompañadas de miedo a veces muy intenso.
Visto de otra manera, es como si alguien nos despertara y luego nos paraliza, es algo terrorífico y misterioso porque hasta la fecha no creo que nadie pueda decir que ha sufrido agresiones de ningún tipo mientras esto ocurre, lo que acentúa más el misterio y la angustia. No es de extrañar que hay personas que tengan miedo a la hora de irse a la cama.

Yo personalmente puedo confirmar la mayoría del contenido de este artículo, ya que he sido víctima en varias ocasiones de esta parálisis, y añado que es terrorífico no poder moverse, o gritar; y por si fuera poco podemos sentir y ver lo que pasa a nuestro alrededor. No se lo deseo a nadie.

English version

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